Técnicas de estudio · Técnicas de estudio para la ESO
Técnicas de estudio para la ESO: las que funcionan y las que no
Las técnicas que más funcionan son dos: ponerse a prueba y repartir el estudio en varios días.
Releer y subrayar, que es lo que hace casi todo el mundo, apenas sirven.
Te explicamos las seis que sí funcionan, con ejemplos de la ESO.
- Basado en estudios sobre cómo se aprende
- Especialistas en matemáticas
- Prueba gratis y sin compromiso
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Lo que dicen las familias
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Muy contenta con los resultados obtenidos con mi hija en matemáticas. Empezó el curso suspendiendo y ha terminado con un 8.
Mi hija pasó de un rotundo suspenso (1,4–2), de ansiedad ante los exámenes... a sacar 7 y 8 en sus exámenes.
Han ayudado mucho a mi hijo a comprender las matemáticas y a ganar confianza en los exámenes. Repetiremos el curso que viene.
Mi hija está en primero de la ESO. En el primer corte sacó un 5 en mates; después de inscribirla en esta academia, subió a un 8 en el segundo.
Mi hijo llevaba las matemáticas suspensas durante todo el curso y en tres meses ha logrado aprobar y pasar limpio a 1.º de Bachillerato.
A mediados de curso, mi hijo, que está en 2.º de Bachillerato, llevaba las cosas bastante mal. Con su esfuerzo y la ayuda de la academia, ha conseguido sacar el curso adelante.
Reseñas de Google de familias de nuestras dos academias.
Lo que no funciona (aunque lo haga todo el mundo)
Tu hijo estudia. Se pasa la tarde con el libro. Y luego suspende.
Casi siempre es por cómo estudia.
- Releer. Leer el tema tres veces da sensación de que «ya me lo sé». Pero reconocer algo no es saber explicarlo.
- Subrayar. Colorea mucho, pero no obliga a pensar. Acaba subrayando medio libro.
- Estudiar la noche antes. Sirve para el examen de mañana, si acaso. A la semana se ha olvidado casi todo.
No lo decimos nosotros. Lo dice la mayor revisión de técnicas de estudio que se ha hecho: Dunlosky y otros, «Improving Students’ Learning With Effective Learning Techniques», Psychological Science in the Public Interest, 2013.
1. Ponerse a prueba
Es la técnica que más funciona.
Cerrar el libro y comprobar qué sabe de verdad.
- Escribir en una hoja todo lo que recuerda del tema, sin mirar.
- Hacer los ejercicios del final del tema sin mirar la solución.
- Que alguien le pregunte. O preguntarse él con tarjetas: pregunta por delante, respuesta por detrás.
Cuesta más que releer. Por eso funciona.
Es como el gimnasio: nadie se pone fuerte mirando las pesas.
2. Repartir el estudio en varios días
Tres ratos de 20 minutos en tres días rinden más que una hora seguida la noche antes.
Cada vez que vuelve al tema, olvida un poco y lo recupera. Y eso es lo que lo fija.
Un ejemplo para un examen del viernes: el lunes, primer repaso; el miércoles, ejercicios sin mirar; el jueves, solo lo que falló.
- LunesPrimer repaso.
- MiércolesEjercicios sin mirar.
- JuevesSolo lo que falló.
- ViernesExamen.
3. Mezclar ejercicios
En matemáticas pasa mucho: hace diez ecuaciones iguales seguidas y le salen todas.
Luego en el examen vienen mezcladas y se bloquea.
Porque lo difícil no es hacer la ecuación. Es saber qué tipo de ejercicio tiene delante.
Mejor mezclar: una ecuación, un problema, una fracción, otra ecuación. Cuesta más. Y se aprende más.
4. Explicarlo con sus palabras
Si sabe explicarlo, lo sabe. Si no, no.
Que te lo explique a ti, a un hermano o en voz alta a la pared. Sin leer.
Y que se pregunte «¿por qué?» en cada paso: ¿por qué aquí se cambia de signo?, ¿por qué esta fórmula y no otra?
5. Aprender de un ejercicio resuelto
Al empezar un tema, ver un ejercicio resuelto paso a paso ayuda mucho.
Pero solo el primero.
Después, tapar la solución y hacerlo él. Y comparar.
Mirar ejercicios resueltos sin hacerlos es como ver a otro montar en bici.
6. Planificar la semana
Sin plan, se estudia lo que apetece. Y lo que apetece casi nunca es lo que más falta.
- Apuntar las fechas de exámenes y entregas.
- Decidir qué días toca cada asignatura y cuánto rato.
- Empezar por lo que más cuesta, con la cabeza fresca.
- Dejar el móvil en otra habitación mientras estudia.
Un plan sencillo en un papel vale más que una aplicación que no se usa.
Y en matemáticas, una regla más
Las matemáticas se aprenden haciendo. No viendo cómo otros lo hacen.
Si tu hijo estudia mates leyendo el libro, está estudiando mal. Tiene que coger el lápiz.
Y si se atasca siempre en lo mismo, el problema casi nunca es el tema de ahora. Es algo de hace uno o dos cursos que nunca se asentó.
Preguntas frecuentes
¿Cuál es la técnica de estudio más eficaz?
Ponerse a prueba: cerrar el libro y comprobar qué se sabe, escribiéndolo o haciendo ejercicios sin mirar. Es la que mejor resultado da en los estudios.
¿Sirve subrayar?
Poco. No obliga a pensar y da sensación de haber estudiado. Si subraya, que sea poco, y que después cierre el libro y lo explique.
¿Cuándo hay que empezar a estudiar para un examen?
Unos días antes, repartiendo el estudio en varios ratos. Tres sesiones cortas en tres días rinden más que una larga la noche antes.
¿Cómo se estudian las matemáticas?
Haciendo ejercicios. Y mezclados, no diez iguales seguidos. Leer el libro o ver ejercicios resueltos solo sirve para empezar.
Por Método NMV · Actualizado en octubre de 2026
No te vamos a prometer un aprobado.
Eso depende de muchas cosas. Y la más importante es el trabajo de tu hijo.
Lo que sí te prometemos es que va a saber qué le falla y cómo arreglarlo.
Si tu hijo necesita una mano con las mates, llámanos o escríbenos.
Primero hablamos contigo y conocemos su caso. Después decides.
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