Respuesta corta. Casi nunca es falta de capacidad. Lo normal es una de dos cosas: le falta una base de cursos anteriores, o entiende la teoría pero no practica lo suficiente. Lo primero es averiguar cuál de las dos es. Lo segundo, actuar ya: en matemáticas cada tema se apoya en el anterior, y esperar a la siguiente evaluación casi siempre empeora las cosas.
Llega la nota.
Otro suspenso en mates.
Y en casa empieza la conversación de siempre.
«Es que no estudias.»
«Es que no lo entiendo.»
«Es que la profesora explica fatal.»
Puede que algo de eso sea verdad.
Pero casi nunca es el problema de fondo.
No hay cosas fáciles o difíciles.
Está lo que sabes hacer y lo que no.
Las sumas son fáciles para quien sabe sumar.
Las integrales, para quien sabe integrar.
Si tu hijo suspende, no es porque no le dé la cabeza.
Es porque hay algo que todavía no sabe hacer.
Y eso se puede encontrar.
Casi todos los alumnos que suspenden matemáticas en la ESO están en uno de estos dos grupos. A veces, en los dos.
Las matemáticas son como una casa.
Si el primer piso cojea, el segundo se cae.
Un ejemplo. Una ecuación de 1.º de la ESO, de las fáciles. Para hacerla bien hay que saber:
Seis cosas.
Si falla una sola, el ejercicio no sale.
Y casi nunca falla lo del tema de hoy.
Falla algo de hace uno o dos cursos que nadie detectó.
Cómo saber si es esto: mira un examen suspenso. Si los fallos son de operaciones básicas (signos, fracciones, paréntesis) y no del tema nuevo, es esto.
Este es el más común.
El alumno atiende en clase.
Entiende la explicación.
Se lleva los deberes a medias.
Y en el examen se queda en blanco, no le da tiempo o comete fallos tontos.
Las matemáticas son como el gimnasio.
Nadie se pone fuerte mirando las pesas.
Se pone fuerte levantándolas. Muchas veces. Cada semana.
Mirar los ejercicios resueltos no es estudiar mates.
Hacerlos sí.
Cómo saber si es esto: pídele que te explique un ejercicio del tema. Si lo explica bien pero en el examen no le salió, es esto.
Hablar del proceso, no solo de la nota.
«¿Cuántos ejercicios has hecho esta semana?» dice más que «¿cuánto has sacado?».
Igual que dice «he aprobado», que diga «he suspendido».
No «me han suspendido». Responsabilizarse del resultado es el primer paso para cambiarlo.
Un rato de mates cada día, no un atracón la víspera.
Veinte o treinta minutos de ejercicios al día valen más que cuatro horas el domingo antes del examen.
No hacerle los deberes.
Acompañar está bien. Pero el camino lo tiene que recorrer él. Si se lo haces tú, mañana lo necesitará otra vez.
Esperar a la siguiente evaluación «a ver si remonta».
En mates el temario no espera. Lo que no se entiende hoy es la base de lo que viene. Esperar suele significar llegar a la segunda evaluación con dos temas cojos en vez de uno.
Pensar que el mismo esfuerzo dará el mismo resultado.
Cada curso es más difícil que el anterior. El chaval que aprobaba sin estudiar en 1.º puede suspender en 3.º sin haber cambiado nada. No ha cambiado él. Ha cambiado el curso.
Decirle que «no se le dan bien las mates».
Se lo acaba creyendo. Y entonces deja de intentarlo.
Si después de unas semanas trabajando en casa:
es el momento de que alguien lo mire con calma.
Puede ser un profesor del instituto, un familiar que sepa matemáticas o una academia.
Pero que alguien encuentre la pieza que falla.
Casi siempre porque lee o mira los ejercicios en lugar de hacerlos, o porque le falla una base de cursos anteriores.
Es muy habitual en 1.º, cuando aparecen las letras (el álgebra), y en 3.º, cuando sube el nivel de abstracción. Pero puede empezar en cualquier curso.
Más que mucho tiempo, constancia: un rato de ejercicios cada día rinde más que una tarde entera antes del examen.
Depende del alumno. El profesor particular explica; pero en mates lo que más falta suele ser practicar con alguien que corrija en el momento. Grupos pequeños funcionan muy bien para eso.
En cuanto los suspensos se repiten o no sabéis dónde falla. Cuanto antes, menos temario hay que recuperar.
En Método NMV somos especialistas en matemáticas para ESO y Bachillerato. Tenemos un método con el que los alumnos suben dos puntos en dos trimestres. Estamos en dos academias:
Primero buscamos la pieza que falla.
Después, a entrenar.
Si quieres que veamos su caso, llámanos o escríbenos al 611 60 89 98.